ABRA

ABRA pretende ser un lugar donde se aúnen el estudio objetivo y la cultura esotérica.

Las premisas principales de esta página son sencillas: se trata de estudios aconfesionales de carácter plenamente objetivo. Serán inevitables las menciones a la superstición y la religión, pues en el mundo de las creencias todo está interrelacionado. Esto provocará en ocasiones datos que pueden herir sensibilidades, por mucho cuidado y respeto que se tenga, pero es la mejor manera de permitir un acercamiento real a cualquier estudio, en este caso, a la disciplina mágica y por tanto el inicio de su entendimiento como una creencia tan válida como cualquier otra.

Es cierto, hay estudios académicos y serios acerca de la magia... en las sociedades antiguas, pero según nos acercamos a las prácticas de nuestro tiempo, éstos van disminuyendo hasta su casi completa desaparición; por el contrario, profilera una literatura esotérica que no pone cuidado en las tradiciones que recoge, ni tampoco muestra demasiado interés en ello, buscando exclusivamente reconocimiento o compensación económica. De esta manera la magia y la superstición actuales quedan a merced de ser llamadas invenciones, ridículos medios de engañar a gentes confiadas o perdidas. 

Y no es así para todos. No sólo hay quien hace de la brujería su religión (que, vuelve a darse el caso, se estudia bastante menos que otras), sino que incluso en nuestro mundo científico nos vemos continuamente rodeados de estas prácticas, de gente que las realiza, y de gente que cree en ellas. Frente a la creencia, debe conservarse siempre el respeto. Pero para obtener el respeto, es necesario conocer su historia: una historia ordenada, definida, objetiva, producto de una investigación más profunda, que devuelva a las creencias mágicas un lugar en este mundo donde se da, más allá de las literaturas.



Sobre el creador  de la página...

Mi nombre es Pietro Viktor. Por parte de familia paterna, la religión estaba a la orden del día, uno de los miembros incluso era fraile exorcista. Y por la parte materna, el esoterismo y la magia cumplían también su labor y su presencia era  constante.

Parecía inevitable que cuando creciese me acabase decantando  por estudiar Ciencias de las Religiones en la Universidad Complutense de Madrid (España)

Y sin embargo, justo entonces es donde noté que la magia de las culturas antiguas se estudiaba dentro de las creencias, pero no se mentaban ni por asomo las prácticas actuales. De ahí mi deseo de equilibrar magia y religión modernas al mismo nivel, en el cual yo he vivido, sin permitir que se desprestigie la magia por no haber estudios serios y sólo ser visible en los peores ejemplos charlatanes, de los cuales, por desgracia, las religiones tampoco se quedan cortas.