Simbología medieval de los colores en el Tarot de Marsella: colores secundarios

19.04.2017

Debido a que se está referenciando este estudio desde la Edad Media, donde Amarillo, Azul, Rojo, Blanco y Negro eran considerados los "verdaderos colores", y teniendo en cuenta que el Tarot de Nicolas Conver procede del S.XVIII aunque tome su ejemplo anterior, así como que la denominación de "secundarios" es bastante discutible, se expone este artículo como una segunda parte de Simbología medieval de los colores del Tarot de Marsella. Asimismo, encontraremos aquí algunos colores que no se corresponden con los que aparecen en el mencionado Tarot, sino en versiones anteriores o posteriores a los que se les ha dedicado una atención especial en su factura.

Verde: El verde es un color natural de usos limitados. Fuera de la naturaleza, su valor es neutro o negativo. En el Medievo, los personajes que visten de verde tienden a la irreflexión y la traición, a la codicia y al desenfreno. Implican, sin embargo, la vitalidad propia de la juventud y el entorno. Es un color muy terrenal, sin embargo, a medio camino entre el azul y el amarillo, se convirtió asimismo en un color que atrae la fortuna, como intermediario de fuerzas mayores, y por tanto, símbolo de equilibrio.

Su utilización en las cartas resulta mínimamente simbólica, apareciendo en los suelos y plantas, y alterno en las vestimentas de los personajes, respondiendo sobre todo a un patrón cromático necesario para estabilizar la imagen. Siguiendo ideas medievales, amarillo y verde juntos anunciarían caos, mientras que cerca del azul su significación sería positiva. En ausencia del azul, el verde ocuparía su lugar y simbolismo. En objetos tomaría una identificación con el curso natural de las cosas.

Marrón: Un color de valor natural inmediato. Se relaciona con la tierra. Su aparición no reviste de verdadera importancia en el simbolismo medieval, aunque tiende a interpretarse como un color que indica estabilidad y crecimiento - en aparente asociación con la madera y los árboles. Sin embargo, también se asociaba con los sencillos hábitos religiosos, por lo que se veía como un color humilde pero digno.

Carne: Utilizado exclusivamente en la piel, es un color que remarca las figuras humanas o animales, se asocia a lo vivo, y por tanto, importante no tanto en las propias figuras, como ocurre con las sotas, los caballos y los reyes en los Arcanos Menores, sino en la idea de mirar por la persona sobre la que se consulta o el propio consultante.

Naranja: Identificado con el amarillo, en su forma positiva. Es un color alegre, jovial, vital, positivo, sustituto de la brillantez del dorado, a excepción de cuando identifica la carne humana o el suelo, donde deben asociarse a la "carne" y al "marrón".

Violeta: Un color intermedio o semicolor, como lo define Pastoreau (2006). En su amplia gama - morado, violeta, lila, púrpura... - obtenía diferentes enfoques. Por una parte era el color de reyes y emperadores, como se vio con el rojo, pero igualmente, como paño que se le impuso a Jesús, era a la vez un color espiritual. También se asoció por esto mismo al esoterismo.

Dorado: No se ha incluido en el amarillo porque como se pudo ver había ciertas diferenciaciones. En las ediciones de Tarot en las que se podía ver dorado, más en las antiguas que en las modernas, ya que las impresiones lo impiden, el dorado resaltaba un valor exclusivo, riqueza física, moral y espiritual.

Evidentemente cuando sólo se trataban de filigranas y marcos esto carecía de sentido. Pero en un personaje indicaba su nobleza, usado así en personajes empoderados o de riqueza espiritual, así como en objetos que podían estar hechos de este material., y careciendo de él personajes que evocan eventos más terrenales.

Rosa: El rosa es un color al que se le han atribuido tanto las propiedades del rojo como se han eliminado todas sus virtudes, según su saturación. A veces era un color marginal, otras un color apacible, fértil, propio de la niñez y la doncellez. Su interpretación debe ser plácida, aunque tampoco es un color que aparezca en demasía.

Gris y Plateado: Estos dos colores han de reunirse porque comparten mucha simbología. El gris es un color austero, intermediario entre el blanco y el negro, y por tanto equilibrado, serio. Representaba tanto el duelo, la muerte, la ceniza y la humildad espiritual como la sabiduría y la plenitud.

El plateado, siempre en valor por debajo del oro, y con la idea continuada de que por treinta monedas de plata Judas traicionó a Jesús, obtenía un valor negativo, inferior. Sin embargo, la costumbre de decorar con dorado hacía que éste se viera demasiado común, por lo que la aparición del plateado adquiría los valores positivos y humildes del gris junto con cierto nivel de riqueza. Sin embargo, ninguno de los dos recibe un tratamiento amplio fuera de los elementos que le son propios, como edificaciones, piedras o armas.

Blanco: La disputa sobre si el blanco es la ausencia de color no tiene cabida en este artículo porque en el Medievo era considerado un color como tal, al mismo nivel que el negro, el azul, el rojo y el amarillo.

Se ha querido dejar el blanco para el final por una razón sencilla: en el tarot más habitual, es el color de fondo, y no reviste en tal caso de ningún valor. En la vestimenta, implica pureza, conocimiento y luz, en los cabellos, sabiduría, pero su significado no trasciende más allá debido a su limitado uso.

Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografía:

Gage, J., Color and culture: practice and meaning from Antiquity to Abstraction. Univ. of California, 1999
Jung. C.G., El hombre y sus símbolos, Ed. Planeta, 1995
Nicholls, S. Jung y el Tarot: un viaje arquetípico. Kairós, 1989
Pastoreau, M., Breve historia de los colores. Paidós Ibérica, Barcelona, 2006Portal, F., El simbolismo de los colores: en la antigüedad, en la edad media y en los tiempos modernos. J. de Olañeta (ed.) 1996