Oráculo Biagué: tirada del coco

05.06.2018

Dentro de la santería o Regla de Oshá-Ifá, religión sincrética entre la yoruba africana y el cristianismo, cuya identificación de deidades y santos le valió su sobrenombre, hay múltiples rituales religiosos, muchos de los cuales tienen carácter esotérico, siguiendo las definiciones actuales de estas prácticas espirituales y relacionadas con la magia. Los oráculos rigen en gran parte la vida del practicante o incluso del profano, al que pueden indicarle su camino dentro de la santería. El oráculo Biagué es una de las prácticas oraculares más sencillas. Toma su nombre del awo (sacerdote-adivino) Biagué, quien según el patakín (tradición o leyenda), fue el primer sacerdote que comprendió y expuso abiertamente el uso de este oráculo mediante pedazos de coco para consultar de lo más simple a lo más complejo a los orishas, divinidades del panteón yoruba, sistema que le valió a su hijo Adiatoto para demostrar que era su verdadero heredero. A menudo se invoca y agradece a ambos entre todos los demás orishas cuando se va a utilizar este oráculo. Leyendo los tratados de Ifá, fue el orisha Orula quien utilizó por primera vez este sistema de adivinación, lo que lo convierte en una herramienta divina tan válida como cualquier otra a pesar de su apariencia simple.

El oráculo Biagué, por su método de contraste de polaridades y por su herencia afroasiática - concretamente nigeriana - , es a menudo incluido como una práctica geomántica. Aunque en apariencia no parezca muy evidente, tiene sentido si tenemos en cuenta que la geomancia más conocida, la geomancia árabe de puntos en arena o sobre un tablero Almadel, se basa asimismo en la polaridad par e impar y que tal práctica se extendió y continúa vigente en gran parte del continente africano. Este tipo de adivinación pueden realizarla tanto sacerdotes como santeros y aleyos (aquellos no iniciados pero interesados, a los que se considera "invitados"). Éstos últimos, y siempre con la consagración o protección de algún santo o teniendo un amuleto o resguardo debidamente preparado y ritualizado por alguien con mayor conocimiento, podrán efectuar preguntas más simples que los anteriores, debido a la complejidad de la interpretación, aunque el desarrollo de este oráculo pueda parecer sencillo. Las respuestas obtenidas pueden ser directas a las preguntas realizadas, o un mensaje de aceptación o rechazo de las deidades de una ofrenda que se le haya hecho con un propósito concreto. Este oráculo Biagué es considerado una conversación entre la divinidad y el consultante.

Para ello necesitaremos cuatro pedazos de coco (obbi), concretamente que sean sus mitades o cuartos o pedazos de la pulpa, manteniendo una parte clara y una oscura, siendo en tal caso tallados para obtener una forma triangular o circular, ya que estas dos formas geométricas evocan cuestiones sagradas como la trinidad como conjunto perfecto, o los ciclos vitales. Debe estar seco y debe romperse golpeándolo con alguna piedra u otro objeto contundente, pero nunca tirándolo al suelo, ya que Obbi es también una divinidad en sí misma, por lo que al dañarla, podría volverse contra el que lo hiciera. El patakín de Obbi cuenta que esta deidad era pura de corazón, por lo que su pulpa es blanca, pero fue tan vanidoso que Olofi, el orisha "supervisor" de todos los demás, le hizo oscuro por fuera y caer de lo alto para que se ensuciase. Sin embargo, sería útil a los hombres, mostrándoles lo oculto. Por otra parte, es una moraleja de cómo un santero debe siempre ser humilde.

Antes de iniciar una consulta, es necesaria la realización de una mogyuba o rito previo, consistente en libaciones de agua en el suelo, y en ocasiones de rasgaduras de la pulpa restante del coco, junto a una serie de plegarias y agradecimientos para el uso del oráculo. Después puede iniciarse el proceso adivinatorio, arrojando los cuatro pedazos.

Al realizar las tiradas, su forma de caer, boca arriba o boca abajo, así como su posición sobre el terreno, será la indique la respuesta del orisha al consultante. Aunque puede realizarse individualmente, normalmente se trata de una ceremonia donde quien preside es el intérprete y el consultante es quien arroja los pedazos. Por este posible uso personal muchos categorizan esta práctica de subsistema oracular y no un oráculo dentro del canon religioso yoruba oficial.

Existen cinco posiciones "básicas" para la interpretación, basadas en la polaridad blanco-negro de las piezas de coco. Estas posiciones, también llamadas odu, o simplemente letras, son las que conforman un oráculo Obbi, esto es, una tirada del coco, el oráculo más sencillo de todos, pues sólo dicen Sí o No (tres tiradas afirmativas y dos negativas). Cuando se realiza más de una tirada y se buscan respuestas más complejas, entonces es cuando recibe como tal el nombre de Oráculo de Biagué. Las Odu, (con la guía de O como cara blanca y X como cara oscura) son las siguientes:

-Alafia: (OOOO) se trata de la tirada en la cual las cuatro piezas de coco caen mostrando su cara blanca. Se interpreta como un "sí", aunque algunos santeros suponen que éste debe confirmarse mediante una segunda tirada de respuesta afirmativa. Es una tirada considerada consagrada a las divinidades Obbatalá, Shangó y Orula, principales del panteón yoruba, por lo que si la consulta u ofrenda se ha hecho a estos mismos es una confirmación clara no sólo de la petición sino de la atención a la plegaria.

-Itawa u Otawa: (XOOO) es el nombre que recibe la tirada en la cual tres piezas de coco caen mostrando su parte blanca y una su parte oscura. Es una respuesta afirmativa que también suele repetir tirada para confirmar. Esta confirmación recibe el nombre de Itawa Meyi y se considera la más sentenciosa y positiva de todas. Indica que el orisha al que se le consulta está atendiendo la llamada, pero también que otras divinidades principales confirman la respuesta. Es una tirada mediante la que Shangó, santo guerrero, indica el camino a seguir, o incluso el camino para ser santero en el caso de que el consultante no lo sea. Asimismo, predice actitudes violentas pero valientes tanto del consultante como de la persona por la que se haya podido consultar, así como situaciones contradictorias. Es también un mensaje de que se acerca una prueba de fuego, muy importante para el desarrollo personal y espiritual, que debe trascender de manera positiva.

-Eyeite: (XXOO) Es la tirada en la cual los resultados están equilibrados, mostrándose dos vistas blancas y dos oscuras. Es la confirmación definitiva, el "sí" en el cual no caben dudas. Lo reafirman Elllegwuá, Obbatalá. Shangó, Ochosi, Osun y Oggún. Sin embargo, queda en mano de Ellegwuá la supervisión del consultante en la búsqueda del objetivo para el cual se le han abierto las puertas: cualquier acto irrespetuoso con dioses o mortales, así como la ruptura de ciertos tabúes religiosos y sociales pueden acarrearle un retraso en el cumplimiento del objetivo o incluso la imposibilidad de alcanzarlo en el caso de una afrenta muy grave, como castigo dado por el orisha. Por ello se recomienda paciencia, pues antes de conseguir el éxito, habrá distintas etapas que deberán superarse.

-Okana: (XXXO) Se trata de la tirada en la cual tres piezas del obbi caen mostrando su lado oscuro y una su parte clara. Es una respuesta negativa, tanto más si aparece en la primera tirada, advirtiendo de próximas dificultades. En otros casos implica la necesidad de repetir la pregunta de una manera más clara, junto a la superstición de refrescar el coco mojando los pedazos en agua y manteca de cacao, o de tirarse de las orejas y abrir bien los ojos al realizar la consulta. Es un mensaje poco tranquilo, augura situaciones problemáticas y trágicas, situaciones desasosegantes a nivel mental. También puede indicar que el ángel de la guarda del consultante, un orisha o un muerto pueden estar en descontento con el mismo, y debe apaciguarlos mediante ofrendas. Pero puede también ser indicativo de todo lo contrario, de que debe iniciarse como santero.

-Oyekun: (XXXX) Contraria a Alafia, todas las piezas de coco caen mostrando su parte oscura. Es la negación absoluta, de hecho puede presagiar incluso la muerte de alguien cercano o de uno mismo, aunque esto suele ser a causa de un familiar muerto reciente que no abandonó la casa y quiere arrastrar a sus seres queridos consigo. Es en general un mal presagio de que se aproximan infortunios como accidentes, pérdida de trabajo o dinero. Al salir este resultado, puede hacerse una segunda tirada para saber si son los muertos quienes están hablando: de ser así, debe realizarse una libación con agua y hacer misas para los difuntos, dedicarles velas... si no es una cuestión de los difuntos, entonces es Shangó quien habla, y debe localizarse qué es lo que obstaculiza el deseo consultado, a nivel personal y comunitario, a nivel físico y mental, a nivel de personas, animales y objetos, pudiendo realizar purificaciones y otros rituales que desbloqueen los caminos. Para realizar una tercera tirada preguntando qué hacer o quiénes son los muertos u orishas implicados, se recomienda refrescar previamente las piezas de obbi con agua y manteca de cacao.

Cuando una respuesta es afirmativa, es costumbre pronunciar la fórmula: Maferefun Obbatalá, que viene a traducirse Oraré/Alabaré a Obbatalá.

Estas posiciones son la forma más sencilla de iniciar una conversación con los orishas o el mundo de los espíritus para averiguar el desenlace de las cuestiones que nos preocupan. Empero, como se ha podido ver las respuestas son limitadas, así como las posibilidades muy cerradas. Para ello existe, a pesar de que su uso está extendido más bien los círculos esotéricos que entre los santeros y sacerdotes babalawos, el llamado sistema Apere-ti. Consiste en la interpretación de las cinco posiciones según la caída del coco, es decir, según la forma geométrica que se obtiene. De esta manera no se obtiene solamente un no o un sí para interpretar y reinterpretar, sino un contexto en el que enfocarse dentro de la conversación adivinatoria. Estas formas se encuentran asociadas cada una con un orisha receptor y emisor.

De esta manera, si las piezas de coco caen en una línea horizontal, es Ellegwuá quien contesta, mientras que si caen en vertical, se tratará de Olofi. Será distinto si caen emparejados, presidiendo el acto los Ibeyis, orishas gemelos, a si caen de dos en dos pero sin tocarse, donde encontraremos a Orula, y si están algo inclinados paralelamente, a Obbatalá. Un agrupación superior de tres y una pieza suelta debajo es obra de Oyá, mientras que si la pieza suelta queda arriba será Babalú Aye. Éstas son sólo algunas de las formas más reconocibles, pero evidentemente existen infinitas posibilidades, y cada comunidad yoruba suele tener sus propias reglas o lecturas. Esta facilidad de reinterpretación y variedad es lo que no convence a los doctos en la santería como para tener muchas veces en cuenta el Apere-ti.

Existen otras muchas cosas alas que prestar atención. Por ejemplo, si alguno cae de canto o golpea al caer al consultante, anuncia desgracias para él; si se amontonan o se parten (excepto si ocurre con todos) indican dinero y suerte, ya que evocan la abundancia. Pero si los amontonados son todos vistas oscuras, entonces advierten de una traición o encerrona, mientras que si son blancos hablan de regalos y sorpresas. Como puede verse el dualismo blanco-bueno y negro-malo es constante.

Asimismo, los mensajes, positivos o negativos, irán acompaños de ciertas recomendaciones o mensajes más claros sobre cómo proceder. Por citar unos ejemplos, pueden recomendar ofrendas concretas o hacer referencia a la personalidad del consultante; puede advertir de la presencia de enemigos o de la buena predisposición de los santos para auxiliar en sus empresas. Pueden incluso recomendar utilizar uno u otro color para potenciar la suerte, o evitar ciertos alimentos y lugares. Las respuestas son mucho más claras y permiten una conversación más larga con las deidades. Una vez más, que alguien fuera de los círculos santeros efectúe tales conversaciones, incluso cuando los orishas los conduzcan a su iniciación, no agrada a babalawos y santeros, quienes han consagrado su vida precisamente a la comunicación y dedicación con los santos. Por otra parte, si alguien no especializado en estas cuestiones de comunicación religiosa quiere consultar y conversar con las variantes de posición, entonces requerirá de un manual que le indique qué significa cada cosa hasta que aprenda lo que significan. Y si lo aprenden de memoria, realmente no están hablando con los orishas, sino deduciendo a partir de un libro, lo que no puede denominarse propiamente conversación.

Un sistema considerado superior y confundido con los oráculos del Obbi es el Obi Abatá, considerado uno de los oráculos más ancestrales de la tradición nigeriana. El procedimiento puede resultar parecido, pero se realiza mediante los cuatro fragmentos en que se divide la Nuez de Cola, que a su vez se dividen en masculinos y femeninos, y tiene nueve Odu o posiciones, cuyas opciones se multiplican en sus combinaciones. Es por ello que se encuentra en la tríada de los oráculos más completos y complejos, mientras que el Biagué es el punto de encuentro entre los doctos y los profanos.

Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografía:
- Castellanos, J e I; Cultura Afro-Cubana: Las religiones y las lenguas. Vol III. Ediciones Universal, Miami, 1998
- Delgado Torres, A. E. El gran libro de la Santería: introducción a la cultura yoruba. Esfera de los - Libros, 2005Llorens Alicea, I. Sincretismo religioso: pervivencia de las creencias yorubas en la isla de puerto rico. UCM. Madrid, 2003