La magia en la obra de Petronio (II): Prácticas mágicas y creencias

04.11.2018

La mayoría de ejemplos mágicos en El Satiricón de Petronio son prácticas amorosas o sexuales por la propia temática de la obra, como pudo verse en la primera parte de este artículo.

En el libro I aparece la ya mencionada maga Cuartila acompañada de dos sirvientas.

«Ascilto, en un momento en que la conversación decaía, interviene: ¿Y qué? ¿Yo no me merezco un trago?» La sirvienta, comprometida por mi sonrisa, aplaudió diciendo: (...) ¿Es verdad -pregunta Cuartila- que Encolpio se tomó todo el satirión?».

Fragmento 20, Petronio, El Satiricón.

Por lo que podemos encontrar en este fragmento se puede pensar que el nombre de la bebida que le dan a Encolpio y el nombre de la obra están íntimamente relacionados. Pero investigando hemos encontrado que el satirión es uno de los afrodisíacos más famosos en la antigüedad griega y romana, el cual se extrae de los bulbos (con forma de testículo) de las orquídeas para poder tener una mayor fertilidad.

Ahora veremos una pequeña práctica amorosa:

«Psique me pinchaba las mejillas con una aguja del pelo, mientras que la doncellita, con un pincel empapado en satirión también, mantenía a raya a Ascilto».

Fragmento 21, Petronio, El Satiricón

No sabemos exactamente por qué realizaban estas prácticas en la antigüedad, pero podemos pensar que si no se utilizaba para su función primordial, podía ser muy perjudicial. Podemos pensar, por ejemplo, que son referencias sexuales.

La práctica de magia más señalada se encuentra casi al final de la obra. En este caso la práctica mágica corre a cargo de una vieja que acompaña a la esclava Crisis, suponemos que es Enotea pero no se dice quién es. Ahora Encolpio se encuentra inmerso en una práctica para recuperar la virilidad que ha perdido:

«Al día siguiente me levanté sin malestar físico ni moral y bajé a la misma avenida de los plátanos, (...) cuando se presentó Crisis arrastrando con ella a una viejecita. La viejecita sacó de su seno una red tejida con hilos de varios colores y me la echó al cuello. Luego amasó con saliva un poco de polvo y, colocando la pasta en su dedo cordial, me marcó la frente a pesar de mi repugnancia...».

Aquí suponemos que hay más partes de la práctica mágica que realiza la viejecita, pero no se nos ha conservado. La importancia aquí radica en los elementos que se usan, fijémonos bien. Una red de colores, que en magia se utiliza a veces como protección y otras como hechizos de amarres, o sea, de tipo amoroso. Utiliza además saliva, que era conocida no sólo por sus propiedades curativas, sino también mágicas (incluso Jesús en los evangelios cura al ciego con saliva y barro, era una idea muy extendida en la antigüedad). Le señala con el dedo cordial, o sea, con el corazón, porque relacionan lo amoroso con lo sexual, y el dedo más largo simboliza el pene. Antes era un símbolo protector contra el mal de ojo, pero hoy en día... no es precisamente bueno.

En el siguiente párrafo continúa con:

«Concluido este encantamiento, me mandó escupir tres veces y echarme tres veces al bolsillo unas piedrecitas previamente encantadas por ella y envueltas en púrpura; luego, palpándome, se puso a tantear mi vigor».

Fragmento 131, Petronio, El Satiricón.

Aquí está la saliva otra vez, y el acto de escupir, que ayuda a "expulsar" todo lo malo. Obviamente el número tres es también un número mágico. Lo de las piedrecillas, como no especifica qué son, podría tratarse de alguna gema o piedra que se creyera que tuviera efectos sobre la virilidad, o simplemente piedras hechizadas para que se "endurezca lo que se tiene que endurecer". Encontramos aquí magia simpática u homeopática, como lo de las figurillas o las defixiones pero con un objetivo más saludable que de mal agüero.

Estos episodios concretos están relacionado con un cambio de la visión imperial sobre la brujería, en el cual las mujeres que se dedican a la magia están relacionadas con el dios Príapo y las cuestiones sexuales, por ello hace un hechizo de magia sexual.

- Otros elementos mágicos y esotéricos de la obra:

En la segunda parte de la obra, que pertenece a la cena de Trimalción, se cuenta una historia mágica que le ha sucedido a Nicerote, amigo de Trimalción:

«Era un soldado valiente como el diablo. Salimos de noche (...) Luego, volviéndome hacia mi compañero, veo que se había desnudado... En esto, él, formó un círculo de orina alrededor de su ropa y al instante se convirtió en lobo. Cuando se hubo transformado en lobo empezó a aullar y desapareció en el bosque».

Fragmento 62, Petronio, El Satiricón

Aunque en este fragmento aparece la palabra diablo, no podemos pensar que en la época de Petronio se tenía la concepción de diablo contraria a la divinidad, sino que es una concepción actual y que no se acerca demasiado al texto latino, donde dice Orcus, una divinidad romana y castigadora de falsos juramentos que habitaba en el inframundo romano.

Lo más lógico es pensar que el soldado orina para protegerse mágicamente, o para marcar territorio como el animal en el que se va a convertir, o que es un signo de desprecio, ya que mearse sobre algo era un gesto romano para humillar. En cuanto a que lo haga en círculo, tal vez sea como protección o por asociación con la luna.

También aparecen mencionados otros seres mitológicos como aparece en el fragmento anterior y las Estrigas, que eran seres maléficos que, según creencia popular, se llevaban a los niños mientras dormían, y les chupaban la sangre. Las estrigas podían tener muchas formas, aunque a menudo se las describe como mujeres o pájaros, de ahí su nombre, porque strix quiere decir chillido. Son el paralelo romano del vampiro balcánico, aunque si aquí están hablando sobre regiones lejanas, puede que sea al revés y estén basándose en el folclore de los Balcanes. El poeta Ovidio también las menciona en los Fastos.

«La pobre madre del chiquillo lo estaba llorando y éramos muchos los que compartíamos allí su tristeza: de pronto las Estrigas empezaron a silbar».

Fragmento 63, El Satiricón, Petronio, parte II

Para terminar, decir que hay más fragmentos que hablan sobre oráculos y supersticiones que tenían los griegos y romanos.

«Cuando estaba ya bien decidido a dejar también esas transacciones, me indujo a seguir adelante un astrólogo que casualmente llegó a nuestra colonia: era un tipo griego, llamado Serapa, digno consejero de los dioses. Me dijo cosas que yo ya tenía olvidadas: me explicó todo de cabo a rabo; sabía todas mis interioridades, sólo le faltó decirme lo que había pasado toda su vida bajo mi mismo techo».

Fragmento 76, Petronio, El Satiricón

En este fragmento aparece la denominación de griego para referirse a un extranjero porque para la concepción romana, lo extranjero lo denominan como griego, al igual que hicieron los griegos que para referirse a lo exótico, lo llamaban bárbaro. En la época imperial la fusión de muchos cultos egipcios, griegos y orientales llamaba mucho la atención. Además, Serapa es un nombre que suena como a Serapis, el dios grecoegipcio, que es un culto que estaba de moda, por lo que resulta sospechoso. Los romanos al principio rechazaban a los astrólogos, pero luego, con la cultura helenística, se interesaron más por los caldeos, por el zodíaco y la predestinación, aunque algunos filósofos, a pesar de que sí podían creer en la influencia de las estrellas, lo criticaban porque al final los únicos estudios de astrología se hacían por medio de la visión directa en una noche estrellada, centrada más en cuestiones matemáticas.

Para ver qué opinión tenían los romanos de a pie sobre los signos del zodíaco, Trimalción muestra a sus convidados el mapa estelar que le habían pintado en una bandeja y en el que hace un resumen de las características de cada animal del zodíaco sobre las personas que nacen bajo sus signos:

«Trimalción interrumpió tan amenas noticias; (...)

Ese cielo que veis, donde tienen su mansión los doce dioses, se transforma sucesivamente en otras tantas figuras. Primero se convierte en Aries. Y así, todo aquel que nace bajo ese signo tiene muchos rebaños, mucha lana; tiene además la cabeza dura, una frente sin pudor y la córnea ocular muy aguda. Luego el cielo entero se vuelve Toro. Entonces nacen los libertinos, glotones y borrachos, todos los que sólo se aplican a satisfacer sus apetitos brutales. Los que nacen bajo el signo de Géminis, buscan el acoplarse, como los caballos del carro, los bueyes de carreta, los dos órganos de la generación, que enardecen igualmente a los dos sexos. Bajo el signo de Cáncer he nacido yo: por eso ando sobre tantas piernas y tengo tantos bienes en tierra y mar, pues al cangrejo le va tan bien un elemento como el otro. Bajo Leo nacen los grandes comedores y aquellos a quienes gusta dominar; bajo Virgo, las mujeres, los afeminados y poltrones destinados a la esclavitud; bajo Libra, los carniceros, los perfumistas y cuantos venden sus mercancías al peso; bajo Escorpión, los envenenadores y los asesinos; bajo Sagitario, los estrabones, que parecen contemplar las legumbres y se llevan el tocino; bajo Capricornio, los farderos cuya piel encallece con el trabajo; Acuario preside el nacimiento de tenderos y gentes que tienen vueltos los sesos agua; y Piscis, los cocineros y los retóricos».

Fragmento 39, Petronio, El Satiricón.

Por lo que se muestra en este fragmento, se tenía la concepción, parecida a la de hoy día, de que si habías nacido en tal fecha y estabas bajo un determinado signo del zodíaco, las características de ese animal eran innatas a tu ser, por lo que debías dedicarte a una tarea determinada o tu comportamiento se basaba en el signo al que pertenecías. Claro que Trimalción también es un nuevo rico que interpreta todo a su gusto, dentro de la crítica social de la propia obra a su incultura, sin cuidado y con descaro. Aún así, todo esto tiene su influencia de oriente y del calendario babilónico y de la astrología caldea de la que beben Grecia y Roma, porque los consideraban algo exóticos ya que no pertenecía a su cultura mediterránea.

Ignacio Povedano Selfa - ignacio.povedano305@gmail.com 

Bibliografía:

Donoso Johnson, P., La Magia y Sociedad Romana en Tiempos de Petronio, 2010
Ramiro, J.B. Un retrato social de las mujeres en el Satiricón de Petronio, UJI, 2014
Rubio Fernández, L. (introd.) Petronio, El Satiricón. Gredos, 2010

Turchi, N.La Religione di Roma Antica, Instituto di Studi Romani, Licinio Cappelli Editore, Bologna, Italia, 1939.