Astrología china. Nociones de astrología (III) 

21.04.2021

Antes de hablar de la astrología propiamente dicha, debe hablarse de la filosofía oriental de los 5 elementos (Metal, Madera, Agua, Fuego y Tierra), que fueron asociados a los 5 planetas astrológicos: Venus, Júpiter, Mercurio, Marte y Saturno. La energía de estos elementos en combinación se equilibra en la energía positiva (Yan) y la energía negativa (Yin). En la astrología china se considera que estas dos formas de energía se turnan, creando un ciclo binario, que en combinación con los cinco elementos antes mencionados, crean ciclos de 10 años para todas sus posibles combinaciones, un total de 60. Los elementos están relacionados también con los puntos cardinales, siendo la Tierra el centro, el Norte el Agua, el Oeste el Metal, el Sur el Fuego, y el Este la Madera, y cada uno de ellos tiene asociadas unas connotaciones de personalidad, pasiones, inclinaciones, etc.

Las constelaciones de la cultura china, al contrario que las del mundo occidental, no son 88: son solamente 28, que a su vez se alojan en una división del cielo en tres recintos: El recinto Púrpura, el Recinto del Palacio Supremo, y el Recinto del Mercado Celeste, que se corresponden a la región celeste del polo norte, y 28 casas astrológicas. Sin embargo, las constelaciones zodiacales son 12 porque son las que se encuentran en la región zodiacal, la eclíptica. El zodíaco chino está asociado a la luna y por tanto los comienzos de año y de signo tienen lugar con el comienzo del año lunar, así como se considera que hay meses que duran más o menos. Los signos del Zodíaco Chino son: la Rata, el Buey, el Tigre, el Conejo, el Dragón, la Serpiente, el Caballo, la Oveja/Cabra, el Mono, el Gallo, el Perro y el Cerdo.

Hay distintas leyendas acerca del origen de estos nombres y animales: una de ellas, vinculada al Budismo, dice que Buda soñó o fue auxiliado por estos animales en su enfrentamiento contra el demonio Mara. No obstante, el mito más conocido es que el Dios del Cielo o Huang Di, el Emperador Amarillo, quería establecer estos paradigmas en el plano celeste y reunió a un banquete o convocó a una carrera a los animales, siendo éstos los que acudieron. El gato también había sido invitado, pero la rata, avergonzada de su aspecto frente a la belleza del gato, le dijo otra fecha para el banquete o, en el caso de la carrera, lo empujó a un río, convirtiéndolo en su eterno enemigo. El cerdo se encontró ocupando el puesto del gato por pura casualidad, al requerirse obligatoriamente doce.

Estos animales varían a lo largo de la astrología de toda Asia. En Japón el último animal no es un cerdo, sino un jabalí, animal más silvestre y considerado con más personalidad. En Vietnam, el gato sí tiene un lugar en el horóscopo, ocupando el puesto del conejo, según algunos, porque no había conejos en Vietnam en su momento, según otros, por un error de traducción, y una tercera versión, que para mantener el equilibrio, si hay una rata, debe haber un gato. Algunas regiones de India e Indonesia siguen el zodíaco chino pero cambian el tigre por el león. Otros zodíacos de regiones orientales mantienen los animales del chino, pero alteran el orden.

  • La personalidad de los signos

El año lunar define el signo zodiacal, es decir, el signo zodiacal es anual, y de esta manera se pueden encontrar listados de años rotativos en los que cada signo de los doce es patrón. No obstante, puesto que se trata de años lunares, muchos astrólogos advierten que muchos signos pueden encontrarse modificados por error: si un año lunar comenzó en febrero, por mucho que el año tenga un signo regente, a los nacidos en ese año en enero es probable que les corresponda el signo del anterior.

De los nacidos bajo el signo de la rata (años lunares 1900, 1912, 1924, 1936, 1948, 1960, 1972, 1984, 1996, 2008, 2020)se dice que son personas inteligentes, cariñosas, muy generosas y trabajadoras. Son asimismo astutas y de gran adaptabilidad, muy analíticas. Entre sus características negativas se encuentra que dicha perspicacia puede ser utilizada para manipular, a la par que los convierte en personas desconfiadas y puede que acaparadoras con los premios de sus esfuerzos.

De los nacidos bajo el signo del buey (años lunares 1901, 1913, 1925, 1937, 1949, 1961, 1973, 1985, 1997, 2009, 2021) se dice que son personas tranquilas, perseverantes, resistentes. Asimismo, pacientes, confiables, amables, tolerantes. Su faceta negativa es que sus estallidos por todo este aguante pueden resultar terribles, además de que, por su constancia repetitiva, pueden llegar a resultar algo cabezotas.

De los nacidos bajo el signo del tigre (años lunares 1902, 1914, 1926, 1938, 1950, 1962, 1974, 1986, 1998, 2010, 2022) se dice que son activos, inteligentes, que meditan muy bien sus proyectos, precavidos ante todo. Sin embargo, en su parte negativa son también ambiciosos hasta llegar a puntos de codicia, tiranía y egoísmo.

Los nacidos bajo el signo del conejo o gato (años lunares 1903, 1915, 1927, 1939, 1951, 1963, 1975, 1987, 1999, 2011, 2023) son gente amigable, competitivo a niveles sanos, mentes inquietas. Extremadamente cuidadosos, ello puede derivar negativamente en que sean miedosos, dóciles y superficiales.

De los nacidos bajo el signo del dragón, el único animal mitológico de todo el zodiaco (años lunares 1904, 1916, 1928, 1940, 1952, 1964, 1976, 1988, 2000, 2012, 2024), se cuenta que son gente siempre cargada de energía y valentía, con gran capacidad de alcanzar el éxito, pasionales, motivados. No obstante, se obsesionan negativamente con cosas menores, y su capacidad de liderazgo puede verse truncada cuando ignoran a las personas por los detalles técnicos.

Los nacidos bajo el signo de la serpiente (años lunares 1905, 1917, 1929, 1941, 1953, 1965, 1977, 1989, 2001, 2013, 2025), son personas pasivas, frías, diestras y firmes, selectivas con sus amistades. Son individuos sabios, aunque ello a veces los haga ver, en su faceta negativa, como prepotentes o peligrosos, celosos de lo suyo y capaces de tergiversar argumentos ajenos o propios.

De los nacidos bajo el signo del caballo (años lunares 1906, 1918, 1930, 1942, 1954, 1966, 1978, 1990, 2002, 2014, 2026), se dice que son autosuficientes pero familiares, activos y prácticos. Sin embargo, su faceta negativa es que inician muchos proyectos que pueden quedar inconclusos, se impacientan y enfurecen con facilidad.

De los nacidos bajo el signo de la cabra (años lunares 1907, 1919, 1931, 1943, 1955, 1967, 1979, 1991, 2003, 2015, 2027) se dicen cosas parecidas a los caballos, con la diferencia de que sus aventuras son rápidas, intensas, y pronto regresan al núcleo familiar. Del mimo modo, son pacíficos, comprensivos, pero en su faceta negativa, esa intensidad y rapidez puede convertirse en un carácter desorganizado, que cede fácilmente a las presiones y caen en el pesimismo.

Los nacidos bajo el signo del mono (años lunares 1908, 1920, 1932, 1944, 1956, 1968, 1980, 1992, 2004, 2016, 2028) tienden a hacer amistades con facilidad y adaptarse a cualquier entorno en que consideren que pueden llegar a encontrarse cómodos. Son inteligentes y hábiles, pero su contraparte negativa es que pueden acabar exigiendo atención de su entorno y hablar de más.

Los nacidos bajo el signo del gallo (años lunares 1909, 1921, 1933, 1945, 1957, 1969, 1981, 1993, 2005, 2017, 2029) son líderes naturales, detallistas, se rodean de gente honesta y que consideran fiable, y por ello, en su faceta negativa, implica despotismo y mucho orgullo. Igualmente pueden acabar siendo egoístas y controladores.

De los nacidos bajo el signo del perro (años lunares 1910, 1922, 1934, 1946, 1958, 1970, 1982, 1994, 2006, 2018, 2030) se dice que son leales, trabajadores, dedicados y alegres. En contraposición, su faceta negativa es que pueden ser muy críticos y a la par, aceptar más afrentas de lo debido, además de convertir el apego en cierta dependencia.

De los nacidos bajo el signo del cerdo (años lunares 1911, 1923, 1935, 1947, 1971, 1983, 1995, 2007, 2019, 2031) son ingenuos pero sinceros, cariñosos, agradecidos y muy pacientes, hasta el punto negativo de, por exceso de confianza, sacrificarse y recibir abusos por otros. Su tranquilidad puede volverse autoindulgencia.

  • Arquetipos elementos

A estos ciclos hay que sumar el aspecto Yin (signos impares: Buey, Conejo, Serpiente, Cabra, Gallo y Cerdo) y el Yang (signos pares: Rata, Tigre, Dragón, Caballo, Mono y Perro), y de los cinco elementos. Cada elemento interacciona con los otros, y tiene asociado, a su vez, un carácter.

La madera es vida, por tanto es de carácter activo, original, ingenioso, entusiasta, tolerante. En su faceta negativa, el exceso de estas características puede derivar en falta de madurez, dificultad de adaptación, quedar a la deriva.

El fuego es la positividad, la pasión, naturalidad, la mente innovadora y bullente, la personalidad intensa. Todo ello desemboca, negativamente, en ambición desmedida, desconfianza, imposición de ideas y conflictos.

La tierra es pasiva, sensible, receptiva, equilibrada. Es de carácter noble, tranquilo, serio, conservador, pero ello puede volverse negativo, convirtiéndolo en interés material, cuadriculado, pesimismo ante lo novedoso, y cálculos desviados.

El metal ha sido interpretado de diversas maneras, ya que es un material resistente que, sin embargo, también puede ser usado para las armas. Simboliza la rigidez, la actitud decidida e incansable, temperamental, que se traduce, en su faceta negativa, en la obstinación personal y la radicalidad.

El agua es adaptación y sensibilidad, influencia y variabilidad. Esto repercute negativamente en inconstancia, un drenaje de energía, excesiva tolerancia de las circunstancias externas, y una diplomacia que puede rozar en algunos casos la hipocresía.

Para calcular qué elemento está asociado se hace un cálculo de rotaciones a lo largo de los años. El último ciclo anual comenzó en 1984, con Rata de Madera, y terminará en 2044 con Cerdo de Agua. Si el año termina en 0 ó 1, el elemento dominante será metal; si termina en 2 ó 3, el elemento dominante será el agua; si termina en 4 ó 5, el elemento dominante será madera; si el año termina en 6 ó 7, el elemento dominante será el fuego; y por último, si el año termina en 8 ó 9, el elemento dominante será la tierra. De esta manera, por ejemplo, alguien nacido en 1990 será caballo de metal, y alguien nacido en 1996, rata de fuego.

  • Animales secretos y animales internos

Antiguamente en China se utilizaba un sistema horario en el que cada hora equivalía a dos de las horas occidentales, que finalmente han sido adoptadas también en esta cultura. Recibían el nombre de shíchén (時辰) : gran hora, y aún se utilizan para cuestiones relacionadas con la astrología. El llamado animal secreto vendría a ser un equivalente del ascendente de la astrología occidental. Para calcularlo hay que tener en cuenta la hora de nacimiento, si bien algunos consideran que deber considerarse no la hora de nuestro país de nacimiento, sino la de la región oriental. La personalidad asociada a estos signos influiría en cierto grado en la personalidad del nacido en dicha franja horaria, en la cual el sol pasaba por las estrellas correspondientes.

Siguiendo este planteamiento, de 23:00 a 00:59 el animal secreto es la Rata; entre la 01:00 y las 02:59 sería el Buey; entre las 03:00 y lass 04:59, sería el Tigre; de 05:00 a 06:59 es el Conejo; de 07:00 a 08:59, sería el Dragón; de 09:00 a 10:59, es la Serpiente; entre las 11:00 y las 12:59, sería el Caballo; de 13:00 a 14:59, sería la Cabra; de 15:00 a 16:59 sería el Mono; de 17:00 a 18:59 es el Gallo; entre las 19:00 y las 20:59 es el Perro, y para finalizar, entre las 21:00 y 22:59 sería el Cerdo.

En lo que respecta al animal interno, los doce animales del zodíaco se distribuyen a lo largo de los meses del año, comenzando en Enero con la Rata, y terminando en Diciembre con el Cerdo. Una vez más, algunos astrólogos consideran que estos meses están desplazados, y que al tratarse de años lunares, el mes de la Rata debería ser diciembre. A favor y en contra de esto se encuentra el hecho de que cada cultura asigna a los meses ciertas festividades, vacaciones, actos concretos, por no hablar de los cambios que los mismos suponen en el hemisferio sur. Siguiendo esto, el mes de la Rata, enero, compartiría la personalidad de la rata, sería un mes de trabajo, detallismo, acumulación... hay quienes ven esto en el mes de diciembre, dadas las fiestas de invierno occidentales. El mes de febrero sería un mes pasivo, tranquilo, como el Buey, y el mes de marzo un mes agitado, de reflexión, como simboliza el Tigre, etc.

  • Otras correspondencias y carta astral

Los signos zodiacales, como no podía ser de otra forma, tienen también asociados un elemento, independientemente del ciclo lunar en que se inserten, por su propia esencia, como ocurre al asociarse planetas a los elementos, como ya se indicó. Estas correspondencias se influyen mutuamente en el Feng Shui y otras filosofías esotéricas.

Así, encontramos ordenados grupos de tres: el cerdo, la rata, y el buey son, intrínsecamente, de elemento agua, regidos por Mercurio, sus colores son el negro o el cobalto, y su punto cardinal, el Norte. El tigre, el conejo y el dragón serán elemento madera, regidos por Júpiter, sus colores son los tonos verdosos, y su punto cardinal, el Este. La serpiente, el caballo y la cabra son de elemento fuego, regidos por Marte, sus colores los tonos rojos, naranjas, rosas y púrpuras, y su punto cardinal, el Sur. El mono, el gallo y el perro serían el elemento metal, regidos por Venus, sus colores serían blancos y dorados, y su punto cardinal el Oeste.

¿Qué ocurre, pues, con el elemento Tierra? Existen vertientes distintas para ello. Algunos consideran que es un elemento que simboliza el tronco celestial, el centro entre los cuatro puntos cardinales, de manera que no puede asociársele ningún signo. Otras escuelas asocian signos que consideran vinculados a dicho elemento, como el buey o el mono, desequilibrando el reparto visto anteriormente. En cualquiera de los casos, el elemento Tierra está vinculado a Saturno y sus colores son los tonos marrones y amarillos. No hay que olvidar que el amarillo en Asia es un color asociado a la realeza, de ahí que posiblemente se estableciera una relación astrológica-divina con la nobleza y por consiguiente, dicho elemento central y organizador quedara, no vacío, sino reservado, cuanto más si tomamos por base la leyenda del zodíaco con Huang Di, el Emperador amarillo, como eje de toda la selección y distribución zodiacal.

El Feng Shui también cumple su parte en este análisis, repartiendo en tres la suerte que conduce la vida de las personas. La suerte de la tierra, motivada por las energías terrestres; la suerte humana, motivada por las propias acciones del individuo, sus caminos y consecuencias; y la suerte celestial, motivada por las energías que vienen desde el cielo, y en definitiva, por el Qi (氣), flujo de energía universal. A pesar de parecer la más lejana, esta energía es, desde el punto de vista de la metafísica y el esoterismo, el más controlable y canalizable para mejorar la salud y las habilidades mentales.

  •  Carta astral: Los palacios celestes y las estrellas mayores.

En sus inicios, la realización de un análisis concreto del momento de nacimiento y la predestinación de una persona era algo reservado al Emperador. Recibía el nombre de Zi Wei Dou Shu o Astrología de la Estrella Morada/del Emperador, identificada con Polaris, por cuanto es la única fija en el cielo. La carta astral china recibe comúnmente el nombre de Ba-zi o los ocho caracteres, haciendo referencia a un juego numerológico que resumen la personalidad del individuo. Las cartas astrales orientales no se alejan demasiado de la percepción del mundo celeste en el momento concreto del nacimiento en el mundo occidental, aunque aplicando todas las influencias indicadas, consiguiendo patrones de personalidad complejos y completos. Sin embargo, tiene algunas características que la diferencian de las cartas occidentales, comenzando por su aspecto, que suele ser rectangular, al contrario que la circunferencia occidental.

Para empezar, la división celeste: La tierra recibe la influencia y soporte de los 12 animales zodiacales, además de los 5 elementos, que son llamados ramas terrenales; estos son multiplicados por 2 al presentar las variantes Yin y Yang, los tallos celestiales, es decir, otras 10 influencias. El cielo tiene estas secciones marcadas, cada una con una influencia particular. Los primeros se dice que indican los aspectos de la personalidad más externos y visibles para el resto, mientras que los segundos muestran la personalidad oculta y profunda.

Por otra parte, encontramos también los cuatro pilares del destino o cuatro suertes, sobre los cuales se realiza la carta astral, que afectan al día, al mes, al año y la hora. Si bien el año define el animal del individuo, el año también definirá su ego, y su expresión en sociedad, sobre todo con los mayores. El mes de nacimiento, además de aportarle el animal secreto, se vinculación familiar y su carrera profesional. El día hace referencia a la esencia personal, la iniciativa y la pareja. Finalmente, la hora hace referencia a las inclinaciones del espíritu, a las personas a cargo (hijos, empleados, alumnos) y el resultado de nuestras acciones.

Existen, siguiendo la tradicional Zi Wei Dou Shu, 12 casas astrológicas o palacios, cada una de las cuales define, a la manera de las occidentales, algunos aspectos de la vida humana, en función de los planetas, estrellas o eventos que tengan lugar en dichos espacios en el momento del nacimiento. Como antes se dijo, la distribución se realiza de manera rectangular, y cuanto más cercanos se encuentren dichos objetos o eventos a las esquinas o cercanos respecto del centro de la carta, manifestarán más su influencia. Se leen en el sentido contrario a las agujas del reloj- lo que a veces causa problemas de aprendizaje en los occidentales: lo mejor es guiarse por el nombre- , y algunas de ellas coinciden con los significados de las casas occidentales.

La Casa I es el llamado Palacio del Yo, la voluntad innata, el instinto, la personalidad. Esta coincide con el patrón occidental. La Casa II es el llamado Palacio de los Hermanos, donde se localizan las relaciones con hermanos y hermanas, así como los beneficios que puedan salir de ellas. La Casa III es el Palacio de los Esposos, que define el tipo de relación amorosa, e incluso puede definir parcialmente a la persona con la que uno contraerá matrimonio. La Casa IV es la casa de los Hijos, identificando la descendencia, pero también las relaciones en la infancia y en general, con los niños. La Casa V es el Palacio de la Riqueza, que señala el estatus financiero, la estabilidad, la subida o bajada de ingresos a lo largo del tiempo. La Casa VI es el llamado Palacio de la Salud, que indicaría la salud general del individuo y los hitos de enfermedades o recuperaciones. Esta coincide con la misma casa en la astrología occidental. La Casa VII es el Palacio de los Viajes, tanto de los trayectos cortos como largos, tanto los temporales como los definitivos. La Casa VIII es el Palacio de la Amistad o de los Súbditos (no debe olvidarse que este tipo de astrología estaba reservado al Emperador, por lo que sus súbditos o subordinados eran, a la par, sus personas más cercanas=. Habla de las amistades productivas, así como de compañeros de trabajo, y para quienes obtendrán un puesto de jefatura, para sus empleados, localizando también discusiones y traiciones. La Casa IX es el Palacio de la Carrera o el Oficio, la futura dedicación e intereses del individuo analizado, que podrán estar en concordancia o total discrepancia, y su itinerario. La Casa X es el Palacio de la Propiedad, del Patrimonio, aquí es donde se contemplan las principales inversiones de la persona y su resultado. Coincide con la Casa occidental, centrada en el desempeño laboral. La Casa XI es llamada el Palacio Mental, Kármico o de la Felicidad, a veces también llamado "de los Ancestros", por lo concerniente a esas posibles vidas pasadas; es la casa del Destino, por así decirlo, donde se muestra el nivel de vida por base espiritual, por karma, que espera a esa persona, una suerte de "guión básico de vida" del individuo. Por último, la Casa XII es el Palacio de los Padres, definirá la relación con los padres y los mayorees, pudiendo parecer su posición algo superflua al final, pero teniendo el máximo sentido, por cuanto será la más cercana al nacimiento de la Casa I, el Yo, reiniciando el ciclo.

Existen asimismo 28 mansiones lunares, y 14 estrellas mayores, cada una de las cuales promueve en aquél al que ilumina una profesión o habilidades concretas:

Ziwei o el Emperador, representa el liderazgo, el orden, el mando, y está asociada a la fuerza Yin Tierra. Tianji o el confidente celestial, ofrece poder de manipulación y convencimiento, asociado a la fuerza Yin Madera. Taiyang o el Sol, es el líder, el potencial creador, la masculinidad, asociado a la fuerza Yang Fuego. Wuqu o el burócrata es la estrella de las Finanzas, haciendo de la persona alguien con gran habilidad económica, asociado a la fuerza Yin Metal. Tianfu o la Mansión Celestial es la riqueza material, la posición social, asociada a la fuerza Yang Metal. Tiantong o la Suerte, el Niño, es, en efecto, la vida despreocupada, feliz, tranquila, asociada con la fuerza Yang Agua. Lianzhen es el Juez o la Doncella, simboliza la inteligencia, aunque en el caso femenino siempre connotación negativa, la justicia, el castigo y las dos caras de la moneda, y está asociada a la fuerza Yin Fuego. Taiyin o la Luna, simboliza el control femenino en la figura de la madre, la esposa, las artes y la resiliencia, y demás características femeninas, y está asociada al elemento Yin Agua. Tanlang, el cazador, vale para ambos sexos en el sentido de la violencia y el interés sexual, por lo que se vincula con la imagen de un lobo, y está asociada a dos fuerzas distintas, Yang Madera y otra vez Yin Agua. Jumen o el abogado, está vinculada a las profesiones donde el habla es importante, tanto en el ámbito judicial como el artístico (canto, teatro), pero también guarda la connotación de bocazas; está asociada a la fuerza Yin Agua. Tianxiang o el guardián del sello, es el representante leal, un alto oficial, está asociada con la fuerza Yang Agua. Tianglian es el sabio, o el puente celestial, es tanto el maestro como el estudiante, la tolerancia y la regulación, y está asociada a las fuerzas Yang Tierra y Yang Madera. Qi Sha, la estrella del poder o de las siete muertes, es la estrella del militar, del guerrero temperamental, del peligro, y está asociada con la fuerza Yang Fuego y Yin Metal. Por último, Po Jun o la estrella de la ruina, implica la destrucción, los cambios brutales, asociado a la fuerza Yin Agua.

Otras estrellas son clasificadas en tres subgrupos de estrellas de la suerte, dañinas, y auxiliares, por citar un ejemplo, Wen Qu (la estrella de la Inteligencia) o Wen chang (la estrella del Intelecto) pertenecen al grupo de las estrellas de la suerte; por el contrario, Ling Xin (la estrella de la Sirena), o Die Jie (la estrella de la Calamidad) serán muy negativas. Lu Cun (la estrella de la Abundancia), o Hong Luan (la estrella del Matrimonio) son estrellas que actúan en un momento determinado para ayudar al individuo y alterar su suerte.

Asimismo, encontramos armonías, disrupciones, cruces, situaciones planetarias y estelares... también los animales de las personas con las que el individuo analizado en la carta se relacionará. Todas estas fuerzas afectan a la vida del hombre y quedan plasmadas tanto en la carta astral como en el horóscopo diario que pueda hacerse a posteriori, y se denominan "dioses".

Si bien en Occidente la astrología zodiacal es popular, lo cierto es que no afecta a los aspectos cotidianos de su sociedad. Apenas se sabe cuándo entró la Era de Acuario, y cada poco tiempo se discute de nuevo sobre si Ofiuco debería incluirse como signo zodiacal. Sin embargo, esto en Oriente, y en especial en China, no es tan banal. No sólo se definen los años entrantes con el signo zodiacal, sino que sobre su base preparan la distribución de tareas, fiestas, y eventos como nacimientos o bodas, considerando su mayor o menor conveniencia. Asimismo, en Asia la creación de ciertos grupos tiene de fondo la buena compatibilidad de los signos, considerando que la relación será más fluida entre gente con intereses semejantes. Una de estas "evidencias" se manifestaría en las diferencias notables por los profesores entre cursos académicos, los años más productivos de las empresas, o los saltos generacionales en los que se da, casualmente una repetición de patrones conductuales; claro que en todo esto se estaría aislando a los individuos de su entorno cultural y socioeconómico, aunque no deja de ser una interesante forma de ver el mundo. 

Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografia:
Campion, N. Astrology and Cosmology in the World's Religions. NYU Press, NY, 2012
Moorey, T. Understand Chinese Myhtology: Explore the timeless, fascinating stories of Chinese folklore. Hachette UK, 2012
Wu, Shelly. The Definitive Book of Chinese Astrology. New Page Books. NJ, 2010.

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